Bitcoin ha vivido una de sus jornadas más violentas del año. El precio cayó hasta los 61.349 dólares, un nivel que no se veía desde hace semanas, desatando una cascada de liquidaciones que ha borrado del mapa unos 1.760 millones de dólares en posiciones apalancadas, según datos recogidos por CryptoSlate. De esa cifra, más de 1.500 millones corresponden a largos, es decir, traders que apostaban a que el precio subiría y se han visto atrapados por la caída.

Liquidaciones masivas y sentimiento de miedo extremo

El desplome no solo ha limpiado el exceso de apalancamiento del mercado, sino que ha dejado una huella clara en los indicadores de sentimiento. Las tasas de financiación (funding rates) se han vuelto profundamente negativas, lo que indica que los vendedores en corto están pagando una prima por mantener sus posiciones. Al mismo tiempo, el Crypto Fear & Greed Index ha caído a 12 puntos, un nivel de 'miedo extremo' que históricamente ha coincidido con zonas de posible suelo en el precio.

Que el índice esté en 12 no es un detalle menor. En ciclos anteriores, lecturas por debajo de 20 han precedido rebotes significativos, aunque no siempre inmediatos. Sin embargo, el mercado de criptomonedas es impredecible y el contexto macroeconómico actual, con tipos de interés altos y posibles movimientos de la Reserva Federal, añade incertidumbre.

¿Se ha tocado fondo o puede haber más caídas?

La pregunta del millón es si este nivel de 61.000 dólares marca un suelo sostenible. A favor de los bajistas juega el hecho de que el open interest (interés abierto en futuros) se ha reducido de forma abrupta, lo que sugiere que muchos traders han salido del mercado. Pero por otro lado, la liquidación forzada de largos suele ser el catalizador que purga el exceso y prepara el terreno para un movimiento contrario.

Lo que parece claro es que el mercado ha 'limpiado' una buena parte del apalancamiento excesivo que se había acumulado en las últimas semanas. Tras tocar el mínimo, Bitcoin rebotó hasta la zona de los 63.000-64.000 dólares, donde cotiza en el momento de escribir estas líneas. Ese rebote inicial es alentador, pero no es una confirmación de que el peor escenario haya pasado.

“La paciencia es clave en estos momentos. Las señales de miedo extremo suelen ser contrarian, pero no hay que precipitarse. El mercado necesita consolidar y mostrar que el soporte aguanta”, explican analistas del sector.

En resumen, Bitcoin ha vivido un 'reset' de apalancamiento que podría sentar las bases para una recuperación, pero la cautela sigue siendo la actitud más sensata. Los inversores deben estar atentos a los niveles de volumen y al comportamiento del precio en los próximos días para confirmar si el suelo de 61.300 dólares es sólido o si aún queda recorrido a la baja.