Bitcoin vuelve a estar en el centro del debate. Con el precio rondando los 64.315 dólares, una parte del mercado se pregunta si lo peor ya ha pasado o si aún queda una última fase bajista por delante. Dos lecturas distintas conviven estos días: la que se apoya en los ciclos históricos, que sitúa un posible suelo en los 35.000 dólares, y la que mira a las métricas on-chain, que sugiere que el fondo podría estar mucho más cerca, en torno a los 44.000 dólares.
No es una discusión menor. De la respuesta dependen decisiones de compra, venta o simple espera para miles de inversores. Y ambas posturas tienen argumentos sólidos, lo que convierte el momento en un cruce de caminos lleno de incertidumbre.
La historia, un juez implacable
Quienes defienden el escenario de los 35.000 dólares se agarran a los precedentes. Los mercados bajistas de Bitcoin no suelen ser lineales: las correcciones profundas han formado parte de todos los ciclos anteriores. Si la pauta se repitiera, el precio actual de 64.315 dólares todavía tendría recorrido a la baja antes de tocar fondo.
Ese razonamiento tiene su lógica, pero también su talón de Aquiles: la historia no se repite de forma exacta. Cada ciclo introduce variables nuevas, desde el papel de los fondos cotizados hasta el comportamiento de los inversores institucionales. Por eso, muchos analistas prefieren no dar por buena una cifra solo porque funcionó en el pasado.
Los datos on-chain cuentan otra historia
Frente a esa visión, las métricas on-chain ofrecen una fotografía diferente. Estas herramientas analizan lo que hacen los inversores reales en la cadena de bloques: cuándo mueven sus bitcoins, a qué precio los adquirieron o cuánto tiempo los mantienen. No se limitan a leer las velas del gráfico; intentan medir el comportamiento de quienes realmente poseen la criptomoneda.
Según ese enfoque, al menos tres señales de la cadena apuntan a que el suelo estaría más cerca de los 44.000 dólares que de los 35.000. La idea de fondo es que los titulares a largo plazo y los grandes actores ya han ajustado sus posiciones, y que la presión vendedora se está agotando antes de lo que sugiere la lógica histórica. Si esas métricas son correctas, el mercado bajista podría estar en su recta final incluso con el precio todavía lejos de los mínimos de ciclos pasados.
Esta discrepancia no es rara. Los análisis basados en el precio y los basados en la cadena suelen divergir en los puntos de inflexión. La historia mira a largo plazo, pero la on-chain capta mejor el pulso del presente.
¿Qué significa para el inversor?
Para el inversor medio, la diferencia entre un suelo en 35.000 dólares y otro en 44.000 no es solo una cuestión de números. Implica cuánto tiempo más habrá que esperar, cuánta paciencia hará falta y, sobre todo, cuánto riesgo se está dispuesto a asumir. Si el suelo está en 44.000, el precio actual de 64.315 dejaría un margen de caída de aproximadamente el 31%. Si está en 35.000, el sacrificio sería mayor, en torno al 45%.
Conviene recordar que ninguna de las dos cifras es una promesa. Son escenarios construidos a partir de patrones y señales, no certezas. El mercado puede ignorar ambas referencias y buscar mínimos en zonas intermedias, o ni siquiera llegar a visitarlas. Por eso, más que intentar adivinar el punto exacto, muchos inversores profesionales prefieren fijar sus propias reglas de gestión del riesgo.
Riesgos y advertencias
Las métricas on-chain también tienen limitaciones. Pueden ofrecer lecturas engañosas en momentos de baja liquidez o cuando los movimientos están dominados por grandes ballenas. Además, factores externos como cambios regulatorios, decisiones macroeconómicas o eventos geopolíticos pueden desbaratar cualquier proyección. La Reserva Federal, ahora presidida por Kevin Warsh, y la política monetaria de Estados Unidos siguen siendo variables que ningún dato de la cadena puede anticipar por sí solo.
Por el lado de la historia, hay que recordar que los ciclos de Bitcoin se han ido suavizando con el tiempo. Cada mercado bajista ha sido menos profundo que el anterior en términos relativos, gracias a una base de usuarios más amplia y a una infraestructura más madura. Eso podría hacer que el suelo de este ciclo sea menos agresivo de lo que sugieren los precedentes.
Qué vigilar a partir de ahora
Los próximos días serán clave. El precio de 64.315 dólares funciona como referencia inmediata: si pierde soportes cercanos, el camino hacia los 44.000 o incluso los 35.000 se abriría con más fuerza. En cambio, si logra consolidarse al alza, el debate sobre el suelo perderá intensidad y el foco volverá a los máximos históricos.
Más allá de los niveles, conviene prestar atención al volumen de operaciones y al comportamiento de los tenedores a largo plazo. Si esos inversores siguen acumulando, las señales on-chain ganarán peso. Si empiezan a mover sus monedas hacia los exchanges, habrá que tomarse la opción bajista con más seriedad.
Al final, la pregunta de si el suelo está en 35.000 o en 44.000 no tiene respuesta definitiva. La historia ofrece una referencia, la cadena otra, y la realidad siempre encuentra su propio camino. Lo único seguro es que la volatilidad sigue siendo la única constante.