Bitcoin ha vuelto a superar la barrera de los 64.000 dólares, una cota que no se veía desde hace semanas. El movimiento coincide con un dato relevante: los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado en Estados Unidos registraron su primera semana de entradas netas en más de dos meses. Según los datos disponibles, los 13 productos atrajeron 197 millones de dólares en la última semana, rompiendo una racha de ocho semanas consecutivas de salidas que drenaron más de 8.000 millones del sector.
Ocho semanas de salidas constantes
Desde mediados de mayo, los inversores institucionales y minoristas habían estado retirando fondos de forma sistemática de los ETF de bitcoin. La acumulación de reembolsos alcanzó los 8.000 millones de dólares, coincidiendo con una corrección en el precio de bitcoin que lo llevó desde los 70.000 hasta los 58.000 dólares. Este drenaje de capital reflejaba un clima de aversión al riesgo, alimentado por la incertidumbre macroeconómica y la falta de catalizadores regulatorios positivos.
El cambio de tendencia se produjo en la semana del 6 de julio, cuando los ETF registraron entradas netas de 197 millones de dólares. Aunque la cifra es modesta en comparación con el capital total gestionado, que supera los 50.000 millones, el dato es significativo porque rompe la dinámica negativa y sugiere que el apetito institucional podría estar volviendo al mercado.
El precio corre más que los flujos
Lo curioso del movimiento actual es que la subida de bitcoin está superando el ritmo de las entradas de los ETF. Mientras estas sumaron 197 millones, la capitalización de bitcoin aumentó aproximadamente un 3% en la semana, lo que equivale a varios miles de millones de dólares en valor añadido. Esto indica que no solo los ETF están impulsando el precio. Puede haber compras directas en exchanges, coberturas de cortos o simplemente un cambio en el sentimiento general del mercado.
Algunos analistas señalan que la relación entre flujos de ETF y precio no es perfecta. En ocasiones, las entradas de ETF reflejan una demanda que ya está presionando al alza el precio, y otras veces el precio anticipa los flujos. En este caso, parece que el mercado reaccionó antes de que los datos de flujos se confirmaran, lo que indica que otros factores —como la acumulación directa por parte de inversores o noticias macroeconómicas— pueden estar en juego.
¿Señal de suelo o rebote temporal?
La pregunta que se hacen los inversores es si esta recuperación marca un suelo sólido o es un simple rebote dentro de una tendencia bajista más amplia. El hecho de que las salidas se hayan detenido es positivo, pero para confirmar un cambio de tendencia serían necesarias varias semanas consecutivas de entradas. Además, el entorno macro sigue siendo incierto: tipos de interés, inflación y regulación son factores que pueden frenar el apetito por activos de riesgo.
También hay que tener en cuenta que bitcoin aún está lejos de sus máximos históricos, por encima de 73.000 dólares. La resistencia clave se sitúa ahora en los 65.000 dólares. Si el precio logra superarla con volumen, podría abrirse camino hacia los 68.000-70.000. Por el contrario, si los flujos de ETF vuelven a tornarse negativos, el soporte en 60.000 dólares podría volver a ponerse a prueba.
Qué vigilar a corto plazo
Para los próximos días, los inversores deben prestar atención a los datos diarios de flujos de ETF, que ofrecen la señal más temprana del sentimiento institucional. También es relevante el volumen de negociación en los principales exchanges, así como el comportamiento de bitcoin frente a los 65.000 dólares. Cualquier noticia regulatoria o macroeconómica podría acelerar o frenar la tendencia.
En resumen, la entrada de 197 millones de dólares en los ETF de bitcoin al contado ha roto una racha de ocho semanas de salidas y ha coincidido con una subida del precio por encima de 64.000 dólares. Aunque es un dato alentador, la cautela sigue siendo la norma: la cifra de entradas es pequeña y es demasiado pronto para hablar de un cambio de ciclo. Lo que sí está claro es que el mercado está en un momento clave, donde la dirección de los flujos institucionales marcará el paso en las próximas semanas.