Brad Garlinghouse, consejero delegado de Ripple, ha vuelto a poner sobre la mesa su particular visión del mercado de criptomonedas. En unas declaraciones recientes, ha reafirmado su confianza en bitcoin como activo, pero ha cargado contra la estrategia de financiación de Strategy –la antigua MicroStrategy–, en concreto contra su uso de acciones preferentes para apuntalar la compra de bitcoin. Una postura que, según su análisis, podría estar distorsionando la verdadera dinámica del precio del criptoactivo.
Dos caras de una misma moneda
Garlinghouse se ha mostrado explícito al separar su fe en bitcoin –que califica de activo sólido y con futuro– de las tácticas corporativas que algunas empresas emplean para acumularlo. En el punto de mira ha estado el modelo de acciones preferentes con el que Michael Saylor, presidente de Strategy, ha logrado levantar miles de millones de dólares para seguir comprando la criptomoneda reina: el modelo de financiación por deuda convertible y emisión de acciones preferentes.
Para Garlinghouse, este enfoque introduce una capa de apalancamiento que, a la larga, puede perjudicar al activo subyacente. “Hay mucha gente que compra bitcoin con deuda o con instrumentos financieros complejos, y eso no es necesariamente bueno para el ecosistema”, ha sugerido. El ejecutivo de Ripple cree que el precio de bitcoin debería reflejar una demanda orgánica, no el resultado de estrategias de tesorería agresivas.
¿Qué son las acciones preferentes y por qué las critica?
Las acciones preferentes son un híbrido entre renta fija y variable: ofrecen un dividendo fijo antes que los accionistas comunes, pero sin derecho a voto. Strategy las ha usado para captar capital a un coste relativamente bajo y reinvertirlo en bitcoin. El problema, según Garlinghouse, es que esta inyección constante de dinero de deuda puede inflar el precio artificialmente y, cuando la deuda vence o las condiciones de mercado cambian, provocar correcciones más bruscas.
No es la primera vez que un directivo del sector cripto pone en duda las tácticas de Saylor. Ya en el pasado, figuras como Peter Schiff han alertado de que si el precio de bitcoin cae lo suficiente, la estrategia de apalancamiento de MicroStrategy podría enfrentarse a llamadas de margen. Aunque la empresa ha conseguido refinanciar sus posiciones en momentos de tensión, el debate sobre el riesgo sistémico que genera permanece abierto.
Bitcoin en 60.334 dólares: ¿resiste o se agota?
En el momento de estas declaraciones, el precio de bitcoin se sitúa en torno a los 60.334 dólares, una cota relativamente alejada de los máximos históricos pero que aún representa una capitalización de más de 1,1 billones de dólares. Garlinghouse ha insistido en que sigue siendo optimista sobre la trayectoria a largo plazo de bitcoin, pero ha matizado que el mercado debe vigilar “la calidad del dinero que entra” en el activo.
Desde su punto de vista, la entrada de capital institucional es positiva, pero no todo vale. “Queremos un flujo de capital limpio, no estructuras de deuda que puedan implosionar”, ha declarado. Un guiño a los críticos que consideran que el modelo de Saylor, aunque exitoso hasta ahora, es una bomba de relojería si el ciclo de mercado da un giro bajista prolongado.
Implicaciones para el inversor español
Para el inversor español, las palabras de Garlinghouse ponen sobre la mesa un factor a menudo olvidado: cómo se financia la compra de bitcoin puede influir en su volatilidad. Si grandes tenedores como Strategy se ven forzados a vender por problemas de solvencia, el precio podría sufrir caídas repentinas.
No obstante, también hay que tener en cuenta que la crítica de Garlinghouse no es neutral: Ripple compite con bitcoin en el ecosistema de pagos, y sus declaraciones buscan posicionar a XRP como alternativa más eficiente. Por tanto, sus palabras deben tomarse como lo que son: la opinión de un actor del sector con intereses propios, pero que señala un debate real sobre la sostenibilidad del mercado.
De cara al futuro, conviene seguir de cerca los movimientos de Strategy y de otras empresas que utilicen estrategias similares. Si el precio de bitcoin se mantiene estable o sube, las críticas quedarán en anécdota; pero si el mercado corrige, el modelo de acciones preferentes podría convertirse en el chivo expiatorio de la próxima crisis.