La métrica que mide el número de bitcoins cuyos poseedores están en pérdidas no realizadas (underwater supply) ha superado la barrera de los 10 millones de bitcoins. A precios actuales, esto representa más de 620.000 millones de dólares en posiciones no rentables. La última vez que este indicador alcanzó un nivel similar fue durante el mercado bajista de 2018-2019, lo que ha reabierto el debate sobre si el precio de Bitcoin está cerca de un suelo cíclico.
¿Qué es la 'oferta bajo el agua' y por qué importa?
La oferta bajo el agua (underwater supply) contabiliza todas aquellas monedas que se adquirieron a un precio superior al actual. Cuando esta cifra crece de manera significativa, suele coincidir con fases de capitulación: los titulares con pérdidas acumuladas acaban vendiendo, y esa presión vendedora impulsa los precios a la baja. Sin embargo, cuando la métrica alcanza extremos históricos, también puede indicar que la mayoría de los vendedores débiles ya han salido, dejando paso a acumuladores de largo plazo.
Los tenedores a largo plazo entran en escena
Un dato alentador en medio de esta caída es que los tenedores a largo plazo (LTH) han comenzado a absorber parte de esa oferta estresada. Según los datos disponibles, las ballenas y los inversores institucionales han aumentado sus posiciones durante el último mes, coincidiendo con la caída del precio hasta los 62.000 dólares. Este comportamiento es típico de los suelos de ciclo: los inversores más pacientes compran cuando el miedo domina y los precios son bajos.
El indicador SOPR (Spent Output Profit Ratio) también ha caído por debajo de 1, lo que significa que, en promedio, las monedas que se mueven se venden a pérdidas. Este nivel suele preceder a repuntes de precio, ya que la presión vendedora se agota y la oferta se reabsorbe.
¿Estamos realmente en un suelo?
Conviene ser cautos: aunque los indicadores on-chain muestran señales de fondo, el contexto macroeconómico sigue siendo incierto. Las subidas de tipos de la Reserva Federal, la fortaleza del dólar y la posible recesión en Estados Unidos y Europa todavía pueden empujar a los activos de riesgo a la baja. El precio de Bitcoin cotiza hoy en los 62.075 dólares, un 40% por debajo de su máximo histórico. Si se repitiera el patrón de ciclos anteriores, el mercado podría lateralizar varios meses antes de un movimiento alcista sostenido.
Además, el comportamiento de los nuevos inversores (short-term holders) sigue siendo negativo: muchos de ellos han vendido con pérdidas desde mayo. Para que un suelo se consolide, sería necesario que el flujo de salida de los exchanges se estabilice y que el hash rate muestre signos de recuperación. Ambos factores aún no se han verificado.
Indicadores complementarios: el MVRV Z-Score
Otra métrica que suele acompañar a los suelos de mercado es el MVRV Z-Score, que compara el valor de mercado con el valor realizado. Los suelos históricos han ocurrido cuando este indicador ha caído por debajo de 0. En este momento el MVRV Z-Score se sitúa en 0,8, aún lejos del territorio de suelo profundo (zona por debajo de 0,2). Esto sugiere que, aunque hay señales tempranas de acumulación, todavía no se dan todas las condiciones para declarar un fondo absoluto.
Qué vigilar en las próximas semanas
Para confirmar un suelo de ciclo, los analistas seguirán de cerca tres variables: la evolución del underwater supply (que debe estabilizarse o descender), la recuperación del precio por encima de los 70.000 dólares como primer nivel de resistencia, y el incremento del volumen de acumulación por parte de grandes tenedores. Si estas tres condiciones se cumplen, podría estar gestándose el próximo mercado alcista. Hasta entonces, el movimiento lateral y la volatilidad serán los protagonistas.
En resumen, los 10 millones de bitcoins bajo el agua son una señal de que el mercado ha purgado una parte significativa del exceso, pero aún no es momento de cantar victoria. Quienes esperan un repunte inmediato deberían tener paciencia, mientras que los inversores con horizonte a largo plazo pueden encontrar aquí una oportunidad de acumulación, siempre con la consciencia de que el riesgo de nuevas caídas sigue presente.