El mercado de criptomonedas despierta con tono negativo este domingo. La capitalización total se sitúa en 2,275 billones de dólares, un 0,49% menos en las últimas 24 horas. El índice de Miedo y Codicia, que mide el sentimiento del inversor, marca 26 puntos sobre 100, lo que se considera «miedo extremo». Una cifra que no se veía desde hace meses y que invita a la cautela.
Bitcoin y Ethereum: la calma tensa
Bitcoin (BTC) cotiza a 63.847 dólares, con una caída del 0,42% en el día. La dominancia de la criptomoneda reina se mantiene alta, en el 56,3%, lo que indica que los inversores están refugiándose en el activo más estable del ecosistema frente a la volatilidad de las altcoins. Ethereum (ETH) se sitúa en 1.797,35 dólares, prácticamente plano (-0,08%), sin conseguir reaccionar al alza a pesar de los recientes desarrollos en su red.
Altcoins en rojo: Solana y XRP pierden fuelle
Las mayores caídas del día las protagonizan Solana (SOL) y XRP. SOL desciende un 1,90% hasta los 76,45 dólares, mientras que XRP cede un 1,52% y cotiza a 1,09 dólares. Ambas han perdido el soporte psicológico de los 80 y 1,10 dólares respectivamente. BNB también retrocede un 0,77%, hasta 572,05 dólares. En el lado positivo, las stablecoins se mantienen firmes: USDT a 0,9993 dólares y USDC a 0,9998 dólares. Las únicas excepciones alcistas son Figure Heloc (FIGR_HELOC) y Hyperliquid (HYPE), que suben un 0,73% y un 0,77% respectivamente, aunque sin volumen significativo.
Sentimiento de miedo: ¿señal de compra o de más caídas?
Un índice de miedo de 26 suele interpretarse como señal de capitulación y, para muchos inversores contrarian, una oportunidad de compra. Sin embargo, en un contexto macroeconómico incierto y con la dominancia de Bitcoin alta, es pronto para cantar victoria. La historia muestra que el miedo extremo puede prolongarse durante semanas antes de que el mercado toque suelo. Lo que conviene vigilar es si Bitcoin logra mantener los 63.000 dólares como soporte y si Ethereum consigue superar la resistencia de los 1.800 dólares.
Por ahora, el mercado respira con cautela. La combinación de caídas generalizadas y un sentimiento temeroso sugiere que los inversores están esperando un catalizador claro —ya sea regulatorio, macroeconómico o tecnológico— para volver a tomar riesgos. Hasta entonces, los movimientos laterales y las correcciones suaves podrían ser la tónica dominante.