Dos enmiendas que podrían transformar XRP Ledger (XRPL) en una plataforma de crédito institucional se enfrentan a un obstáculo de calado: la falta de apoyos entre los validadores. Las propuestas conocidas como XLS-65 y XLS-66 necesitan que al menos el 80 % de los operadores de nodos las respalden para activarse, pero por ahora el respaldo se sitúa muy por debajo de ese umbral.
¿Qué proponen las enmiendas?
XLS-65 y XLS-66 forman parte de la visión de Ripple para dotar a XRPL de una capa de crédito institucional. La primera introduce el concepto de criptovaults (criptobóvedas) que permitirían a entidades financieras emitir y gestionar préstamos directamente sobre la ledger, mientras que la segunda establece los mecanismos de garantía y liquidación asociados. En conjunto, pretenden convertir a XRPL en un mercado de crédito descentralizado y transaccional, donde bancos e instituciones puedan financiarse y prestar con activos digitales como colateral.
De aprobarse, XRP Ledger competiría directamente con blockchains como Ethereum o Stellar en el segmento del crédito tokenizado, un mercado que según algunas estimaciones podría alcanzar los billones de dólares en la próxima década. Ripple ya ha testeado ambas propuestas en entornos de desarrollo y ha destacado que no modifican los fundamentos de velocidad ni bajo coste de XRPL.
La barrera del 80 %
Para que una enmienda entre en vigor en XRPL se requiere un voto favorable de al menos el 80 % de los validadores durante un período continuado de dos semanas. Según los últimos datos disponibles, el respaldo a XLS-65 y XLS-66 no llega ni al 30 %, una distancia enorme que hace improbable su activación en el corto plazo.
La falta de apoyo no responde a un rechazo frontal, sino a la cautela de los operadores de nodos, muchos de ellos bancos o entidades financieras que ya participan en el ecosistema RippleNet. Algunos validadores han expresado dudas sobre la seguridad jurídica de los mecanismos de liquidación en caso de impago, especialmente en un entorno regulatorio europeo y estadounidense aún en evolución. Otros simplemente esperan a que Ripple publique auditorías externas independientes del código de las enmiendas.
La comunidad XRP, mientras tanto, sigue de cerca el proceso. En foros como XRP Chat y Reddit, los usuarios debaten sobre si el retraso es estratégico —para coordinar una adopción más amplia antes del voto— o si las enmiendas corren el riesgo de quedarse en el cajón si no se supera el escepticismo institucional.
Impacto en el precio de XRP
Aunque las enmiendas no afectan directamente la oferta ni la velocidad de XRP, el mercado las percibe como un catalizador potencial para el uso real del token. XRP cotiza actualmente alrededor de los 0,48 dólares, lejos de los máximos históricos de 2018. La activación de una capa de crédito institucional sobre XRPL podría incrementar la demanda de XRP como activo de reserva y medio de pago dentro de esos criptovaults.
Sin embargo, mientras no se alcance el 80 %, el mercado probablemente descontará esta posibilidad con cautela. Algunos analistas señalan que incluso si las enmiendas se aprueban, el desarrollo de productos basados en ellas tomará meses, por lo que el impacto real en el precio podría retrasarse hasta 2027.
¿Qué conviene vigilar?
Los próximos pasos son claros: la atención se centrará en si Ripple logra convencer a los validadores indecisos mediante nuevas rondas de documentación técnica o asociaciones estratégicas. También será clave la publicación de los resultados de las auditorías independientes que varias firmas están realizando sobre el código de las enmiendas.
Otro factor a tener en cuenta es la postura de los reguladores. La Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) aún no se ha pronunciado sobre si los préstamos basados en criptovaults constituirían valores. En Europa, el reglamento MiCA, que ya ha entrado en vigor en 2025, ofrece un marco más claro para las stablecoins y los servicios de custodia, pero deja dudas sobre los mecanismos de liquidación automática.
Por ahora, XRP Ledger sigue funcionando sin cambios. Pero el debate en torno a XLS-65 y XLS-66 revela las tensiones entre la ambición tecnológica de Ripple y la prudencia de los actores institucionales que deben validar los cambios. El resultado definirá si XRPL se convierte en el hub de crédito descentralizado que Ripple lleva años prometiendo, o si las burocracias internas frenan una transformación que muchos consideran necesaria.