Bitcoin cotiza en torno a los 62.000 dólares, pero un reciente análisis ha puesto sobre la mesa un escenario que pone los pelos de punta a más de uno: una posible caída hasta los 25.000 dólares. Aunque a simple vista suene descabellado, hay argumentos técnicos y fundamentales que algunos expertos manejan para justificar esa hipótesis. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? Lo desglosamos sin alarmismos, pero con la cabeza fría.

¿De dónde sale el escenario de los 25.000 dólares?

El análisis parte de patrones técnicos históricos y de la posibilidad de que Bitcoin repita la estructura de correcciones de ciclos anteriores. En mercados bajistas pasados, el precio ha llegado a perder entre un 70% y un 80% de su valor desde el máximo cíclico. Si aplicamos ese porcentaje al techo alcanzado en 2024 —que muchos sitúan en torno a los 73.000 dólares (el récord de marzo)—, una corrección del 80% nos dejaría en los 14.600 dólares, muy por debajo incluso de los 25.000. Sin embargo, la mayoría de los expertos que manejan este número hablan de un retroceso más moderado, en torno al 65% desde máximos, lo que sí situaría el precio cerca de los 25.000.

Es importante matizar que no se trata de una predicción generalizada, sino de un ejercicio de "qué pasaría si". Los analistas que lo plantean suelen añadir que, para que Bitcoin cayese a esos niveles, tendrían que darse condiciones macroeconómicas extremas: una recesión global severa, una crisis de liquidez o un pánico regulatorio de gran magnitud. Es decir, no es su escenario base, sino un riesgo de cola.

¿Por qué la mayoría de expertos lo considera improbable?

Hay varias razones estructurales que hacen que ese desplome sea poco probable a corto plazo. La primera es la creciente institucionalización del mercado: la entrada de fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado en EE.UU. ha creado un flujo de demanda constante que actúa como suelo firme. Los datos de diciembre de 2024 muestran que los ETF acumulan más de 900.000 bitcoins, y las salidas de capital de estos productos han sido mínimas incluso en días de corrección.

En segundo lugar, el halving de abril de 2024 redujo la emisión diaria de nuevos bitcoins a la mitad, lo que genera una presión vendedora menor por parte de los mineros. Para que el precio cayera a 25.000 dólares, muchos mineros entrarían en pérdidas y se verían forzados a vender, pero el umbral de rentabilidad está actualmente entre 45.000 y 50.000 dólares, por lo que una caída a 25.000 supondría el colapso de gran parte de la red, un escenario que el propio mercado evitaría mediante la compra oportunista.

Implicaciones para el inversor: ¿tiene sentido prepararse para ese escenario?

Más que prepararse para un desplome a 25.000 dólares, tiene sentido entender los niveles de soporte realistas. Los analistas técnicos señalan que la zona de 50.000 a 52.000 dólares es el primer soporte serio. Si ese nivel se pierde, el siguiente se sitúa en torno a los 40.000-42.000 dólares, que coincidiría con el coste de producción de los mineros más eficientes. Perforar ese nivel requeriría un evento externo de gran impacto.

Para el inversor medio, lo prudente es no entrar en pánico ante titulares llamativos. Bitcoin ha sido un activo volátil y lo seguirá siendo. Fijar órdenes de compra en rangos de soporte clave (50.000-55.000 dólares, por ejemplo) puede ser una estrategia más sensata que esperar un hipotético 25.000 que, si llega, probablemente lo hará junto a un contexto macroeconómico tan negativo que el precio del bitcoin será lo de menos.

El contexto macro: la clave que lo puede cambiar todo

No se puede analizar este escenario sin mirar a la política monetaria. La Reserva Federal de EE.UU. mantiene los tipos de interés en el 5,5% y el mercado descuida recortes para 2025. Si la inflación se muestra más pegajosa de lo esperado y los recortes se retrasan, los activos de riesgo —incluido bitcoin— podrían sufrir correcciones más profundas. Por el contrario, si la economía estadounidense entra en recesión y la Fed se ve forzada a bajar tipos rápidamente, el exceso de liquidez podría disparar el precio de bitcoin a nuevos máximos.

En resumen, la posibilidad de ver bitcoin a 25.000 dólares existe sobre el papel, pero requiere una tormenta perfecta de factores negativos que, hoy por hoy, no se dan. Los fundamentales del activo (escasez, adopción institucional, hash rate en máximos) sostienen una valoración muy por encima de ese nivel. Lo que conviene vigilar es la evolución de los flujos de los ETF, la política de la Fed y el sentimiento del mercado. Mientras esas variables no se deterioren de forma abrupta, el suelo de bitcoin parece mucho más cerca de los 50.000 que de los 25.000 dólares.