El oro atraviesa su tercer descenso semanal consecutivo, una racha que ha puesto en alerta a los inversores. El metal precioso, refugio clásico en tiempos de incertidumbre, se enfrenta a un entorno hostil: una Reserva Federal (Fed) de tono hawkish, un dólar cada vez más fuerte y unas expectativas de tipos de interés al alza que restan atractivo a los activos que no generan rendimientos.

La Fed y el dólar, lastres para el oro

Las actas de la última reunión de la Fed, publicadas esta semana, han reforzado la narrativa de que el banco central estadounidense no tiene prisa por relajar su política monetaria. De hecho, los operadores descuentan ahora un 87% de probabilidades de que se produzca una subida de tipos en diciembre, según datos de la herramienta FedWatch de CME. Este escenario ha impulsado al dólar a máximos de varias semanas, presionando al oro, que se cotiza en la divisa estadounidense y pierde atractivo cuando el billete verde se aprecia.

El oro suele moverse de forma inversa al dólar y a los tipos de interés reales. Con unos tipos más altos, el coste de oportunidad de mantener oro aumenta, ya que los inversores pueden obtener rentabilidad en bonos u otros activos sin riesgo. Además, un dólar más fuerte encarece el oro para los compradores que utilizan otras divisas, lo que reduce la demanda.

Tres semanas de caídas: ¿suelo o trampa?

La racha bajista actual ha llevado al oro a niveles no vistos desde principios de año. Aunque el metal precioso ha demostrado históricamente ser un buen refugio en periodos de inflación y tensiones geopolíticas, la fortaleza del dólar y las expectativas de tipos están pesando más que esos factores en el corto plazo. Sin embargo, algunos analistas señalan que si la inflación se mantiene pegajosa y la economía muestra signos de desaceleración, la Fed podría verse forzada a dar un giro, lo que beneficiaría al oro.

Otros factores que podrían cambiar el sentimiento incluyen una escalada de las tensiones geopolíticas (por ejemplo, en Europa del Este o en Oriente Medio), un debilitamiento inesperado del dólar por datos macroeconómicos decepcionantes, o una corrección en los mercados de renta variable que impulse la demanda de activos refugio.

¿Qué implica esto para las criptomonedas?

El comportamiento del oro y el dólar tiene repercusiones también en el mercado de criptomonedas. Históricamente, tanto el oro como Bitcoin han sido considerados coberturas frente a la devaluación de las monedas fiduciarias. Sin embargo, la reciente fortaleza del dólar está afectando a ambos activos. Bitcoin cotiza hoy sobre los 63.779 dólares, lejos de sus máximos, y muestra una correlación creciente con los mercados tradicionales en momentos de tensión monetaria.

Si la Fed mantiene su postura restrictiva, es probable que tanto el oro como las criptomonedas sigan bajo presión. Por el contrario, un giro dovish del banco central central estadounidense podría ser el catalizador que ambos mercados necesitan para recuperar terreno.

Vigilar la inflación y los datos de empleo

Las próximas citas macroeconómicas serán clave para determinar si el oro puede frenar su caída. Los datos de inflación de junio y el informe de empleo de julio proporcionarán pistas sobre la salud de la economía estadounidense y las próximas decisiones de la Fed. Cualquier señal de enfriamiento podría debilitar al dólar y dar un respiro al metal precioso.

Por ahora, el mercado se mantiene en modo de espera. Los inversores en oro y criptomonedas tienen los ojos puestos en la Fed y en el dólar. Hasta que no cambie el escenario macro, la tendencia bajista del oro podría continuar, pero en los mercados financieros nunca se sabe cuándo puede producirse un giro inesperado.