Bitcoin arranca la segunda mitad de 2026 sumergido en un mercado bajista. La criptomoneda reina ha perdido alrededor de un 33% de su valor en lo que va de año y cotiza más de un 50% por debajo del récord histórico que alcanzó en octubre del año pasado, por encima de los 126.000 dólares. Según los datos disponibles hoy, el precio ronda los 60.000 dólares, su nivel más débil desde septiembre de 2024.
¿Qué ha cambiado respecto a la euforia de 2025?
El rally que llevó a Bitcoin hasta máximos en 2025 se apoyó sobre tres pilares: la llegada de los fondos cotizados (ETF) al contado en Estados Unidos, unas expectativas de tipos de interés favorables por parte de la Reserva Federal (Fed) y el apetito comprador de empresas como Strategy (antigua MicroStrategy). Ahora, los tres pilares se tambalean y el mercado se pregunta si el precio encontrará soporte en la zona de los 50.000 dólares o se enfrentará a un escenario más pesimista que acerque la cotización a la barrera de los 100.000 dólares como resistencia, tal como reflejan los análisis del sector.
El mercado de ETF de bitcoin al contado ha visto reducirse significativamente el flujo de entradas. Tras meses de fuertes compras institucionales, el ritmo se ha enfriado. El sentimiento de los inversores ha girado hacia la cautela ante la persistente inflación y la posibilidad de que la Fed mantenga los tipos altos durante más tiempo del previsto. La retórica del banco central estadounidense ha pasado de ser un viento de cola para los activos de riesgo a un viento en contra.
El factor Strategy
Otra pata que sostenía la confianza del mercado era la compra masiva e incesante de bitcoin por parte de Strategy (antes MicroStrategy). La empresa, liderada por Michael Saylor, ha sido históricamente el mayor tenedor corporativo de la criptomoneda. Sin embargo, la presión bajista del mercado ha puesto a prueba su estrategia: el precio actual está peligrosamente cerca del precio medio de entrada de algunas de sus adquisiciones recientes. Aunque hasta ahora no ha mostrado intención de vender, el mercado especula sobre si la empresa podría verse forzada a ajustar su posición si el precio continúa erosionándose. Este factor añade incertidumbre, ya que cualquier movimiento de Strategy podría desencadenar un efecto dominó en el sentimiento del mercado.
El dilema de la Reserva Federal
La política monetaria de la Fed sigue siendo la variable macroeconómica más determinante para Bitcoin. Los inversores llevan meses esperando un giro hacia tipos más bajos —un entorno que suele favorecer a los activos de riesgo—, pero los datos de inflación no acaban de dar tregua. Si la Fed mantiene los tipos en niveles restrictivos durante el resto del año, el coste de oportunidad de mantener bitcoin frente a activos que generan rendimiento se incrementa. En ese contexto, el soporte de 50.000 dólares, que algunos analistas consideran el suelo psicológico, podría no ser suficiente.
Por el contrario, si la inflación finalmente se modera y la Fed empieza a recortar tipos, las condiciones serían más propicias para una recuperación. En ese caso, la zona de los 100.000 dólares se perfila como el primer objetivo de resistencia relevante —aunque para alcanzarla la criptomoneda tendría que duplicar su valor actual.
¿Suelo en 50.000 o techo en 100.000?
El debate en el mercado está servido. Los datos de la cadena (on-chain) muestran que un elevado porcentaje de las direcciones que compraron bitcoin en los últimos seis meses están ahora en pérdidas, lo que suele incrementar la presión vendedora. Sin embargo, los inversores a largo plazo (los que mantienen sus posiciones durante más de un año) no parecen estar moviendo sus tenencias de forma significativa, lo que sugiere que la convicción estructural se mantiene intacta. Esta dualidad explica la alta volatilidad esperada para las próximas semanas.
El comportamiento de los flujos en los ETF, las declaraciones de la Fed y la evolución de las tenencias de Strategy serán los tres factores a vigilar. Si los vientos macroeconómicos no cambian pronto, el soporte de los 50.000 dólares podría ser la siguiente parada técnica. Si, por el contrario, la confianza regresa al mercado, la lucha por recuperar los 100.000 dólares marcará el tono del segundo semestre.
Lo que conviene vigilar
Para el inversor, el momento exige prudencia. Las zonas de precio entre 55.000 y 60.000 dólares han actuado como soporte en el pasado reciente, pero cada rebote ha sido más débil. No hay señales claras de agotamiento de la tendencia bajista. Las noticias sobre una posible nueva regulación de los ETF en Estados Unidos o un cambio de discurso en la Fed podrían alterar el escenario, pero, hasta que eso ocurra, el mercado sigue dominado por la incertidumbre.
En definitiva, Bitcoin atraviesa una prueba de fuego. La infraestructura que lo llevó a máximos —ETF, liquidez barata y compras corporativas— ya no sostiene el precio. El segundo semestre de 2026 se presenta como un test decisivo para determinar si la criptomoneda madre logra encontrar un suelo sólido o si el ajuste debe continuar hacia valoraciones más realistas.