Bitcoin se estabiliza en torno a los 64.129 dólares tras una semana de vaivenes marcada por la incertidumbre macro y geopolítica. El activo digital ha logrado mantener el nivel de 64.000 dólares, pero los traders no pierden de vista la línea roja de los 62.000, un soporte clave que podría determinar el rumbo a corto plazo.

ETF al rojo vivo: las salidas de capital pesan

Uno de los principales focos de atención es el comportamiento de los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado en Estados Unidos. Tras semanas de entradas récord, los flujos han dado un vuelco y se han registrado salidas netas significativas. Aunque no se especifica la cifra exacta, el mercado interpreta este movimiento como una toma de beneficios tras la reciente subida o como una señal de cautela ante el entorno macroeconómico.

Las salidas de los ETF no implican necesariamente una pérdida de confianza estructural, pero sí reflejan un ajuste de posiciones por parte de inversores institucionales que podrían estar reasignando capital hacia activos refugio tradicionales o simplemente reduciendo riesgo ante la volatilidad.

El factor Hormuz: un riesgo que vuelve a escena

Más allá de los flujos de capital, la atención de los operadores también se centra en la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas de tránsito de petróleo más importantes del mundo. Cualquier escalada en la región podría disparar el precio del crudo y generar un efecto dominó en los mercados financieros globales, incluidas las criptomonedas.

Bitcoin, pese a ser muchas veces promocionado como activo refugio, ha mostrado en el pasado una correlación positiva con los mercados de renta variable en momentos de estrés geopolítico. Por tanto, una escalada en Oriente Medio podría traducirse en más presión vendedora a corto plazo.

Los 62.000 dólares: la frontera entre la calma y la corrección

Con el precio rondando los 64.000 dólares, el nivel de soporte en 62.000 se perfila como determinante. Perderlo abriría la puerta a una posible corrección más profunda hacia la zona de los 60.000 o incluso los 58.000 dólares. Sin embargo, los alcistas aún mantienen el control mientras el precio no pierda esa referencia.

En el lado positivo, la resistencia clave se sitúa en los 67.000 dólares. Una recuperación por encima de ese nivel devolvería la confianza a los compradores y podría allanar el camino para un nuevo intento de superar los 70.000 dólares a medio plazo.

¿Qué esperar ahora?

Las próximas sesiones serán clave para definir la tendencia. Los inversores deberán vigilar tanto la evolución de los flujos en los ETF como las noticias geopolíticas. Además, la publicación de datos macroeconómicos en Estados Unidos (como el IPC o las actas de la Fed) podría añadir más volatilidad.

Por ahora, el mercado se toma un respiro, pero la calma aparente esconde un pulso entre alcistas y bajistas. La pregunta que muchos se hacen es si el soporte de los 62.000 aguantará o si veremos una corrección más amplia. Lo que está claro es que la combinación de factores externos e internos convierte a este momento en uno de los más inciertos de los últimos meses.