Dos de las mayores fortunas vinculadas al mundo cripto han irrumpido en la política británica: Christopher Harborne, asociado a Tether, y Ben Delo, cofundador de BitMEX, donaron conjuntamente 9,4 millones de dólares al partido Reform UK, liderado por Nigel Farage, durante el primer trimestre del año. La cifra, que duplica las donaciones recibidas por Conservadores y Laboristas juntas en el mismo período, coloca al partido euroescéptico como el principal receptor de fondos cripto en el país.

¿Quiénes son los donantes y qué buscan?

Harborne, un inversor con intereses en empresas vinculadas a Tether, y Delo, que fue juzgado por incumplir la normativa antilavado en BitMEX —aunque declarándose no culpable—, son figuras habituales en el debate sobre la regulación cripto en Reino Unido. Reform UK, hasta ahora un partido minoritario con un discurso liberal en lo económico y contrario al impuesto de sucesiones, ha acelerado su captación de fondos entre empresarios tecnológicos. El objetivo declarado: presionar para que el país adopte un marco regulatorio amigable con las criptomonedas y evite las restricciones que Bruselas impulsa en la UE.

Implicaciones para el sector cripto

Este respaldo económico refuerza la influencia de la industria sobre la agenda política británica. Nigel Farage, conocido por su papel en el Brexit, ha alineado su discurso con el de los criptoempresarios, criticando al Banco de Inglaterra por su supuesta lentitud para integrar activos digitales en el sistema financiero. Sin embargo, las donaciones de personas con procesos judiciales abiertos o vínculos con stablecoins opacas (como USDT) pueden generar desconfianza entre los reguladores tradicionales y avivar el debate sobre el origen de los fondos en campañas electorales.

Mientras Bitcoin cotiza sobre los 62.341 dólares y el mercado aguarda nuevas directrices regulatorias en Reino Unido, este movimiento político demuestra que los capitales cripto no solo buscan beneficios de mercado, sino también un marco legal a su medida. La transparencia de estas donaciones y su cumplimiento con la ley de financiación electoral serán, con toda probabilidad, el próximo frente abierto en Westminster.