El desplome del bitcoin está dejando una estela de números rojos, y los inversores del ETF de BlackRock (IBIT) son los más golpeados. Según los últimos datos, el inversor medio de este fondo cotizado ha visto cómo sus posiciones se hundían casi un 40%, mientras que en apenas una semana se han retirado 1.790 millones de dólares de los ETF spot de bitcoin en Estados Unidos. Son cifras que recuerdan al peor momento del mercado bajista de 2022.

Pánico y pérdidas: el inversor medio de IBIT en números rojos

El IBIT de BlackRock, uno de los ETF de bitcoin más populares del mundo, se ha convertido en un termómetro del sentimiento del mercado. Cuando bitcoin cotizaba por encima de los 100.000 dólares en enero, la entrada de capital fue masiva. Ahora, con el precio alrededor de los 60.500 dólares, casi todos los que compraron en los máximos están bajo el agua. Perder un 40% del capital en pocos meses no es algo que muchos inversores minoristas puedan soportar sin entrar en pánico.

1.790 millones de dólares de salidas: la segunda mayor hemorragia semanal

Esta fuga de capitales no es un hecho aislado. Los datos de la semana pasada muestran que los inversores sacaron 1.790 millones de dólares de los ETF spot de bitcoin, lo que supone la segunda mayor retirada de fondos desde que estos productos comenzaron a cotizar. La mayor fue en la primavera de 2024, cuando el precio del bitcoin corrigió tras el halving. Que BlackRock y el resto de gestoras vean estas salidas sugiere que el miedo está calando hondo incluso entre los inversores institucionales.

El patrón es preocupante: el pánico vende, los precios caen más y eso provoca más pánico. Un círculo vicioso que, en el pasado, ha marcado suelos o ha precedido largos periodos de consolidación. La cuestión ahora es si estamos ante la fase final de la corrección o si queda más recorrido a la baja.

¿Por qué están vendiendo los inversores?

Las causas son varias. Por un lado, el entorno macroeconómico sigue sin dar tregua: tipos de interés altos durante más tiempo del esperado, inflación persistente y un dólar fuerte que resta atractivo a los activos de riesgo como el bitcoin. Por otro, el propio ciclo del mercado: después de un rally que llevó al bitcoin de 25.000 a más de 100.000 dólares en apenas 18 meses, una corrección profunda era previsible. Los que llegaron tarde al tren alcista son los que ahora más sufren.

Además, la salida de fondos de los ETF no solo refleja pérdidas, sino también la falta de nuevos catalizadores. Sin la narrativa de la aprobación de nuevos ETF (ya ocurrida) o el halving (ya descontado), el mercado busca una nueva historia que lo impulse y no la encuentra.

Implicaciones para el inversor: ¿qué hacer cuando el rojo domina?

Estos datos son una llamada de atención para quien invierte en criptomonedas. El 40% de pérdida no es cualquier cosa; demuestra que incluso productos regulados como los ETF no están exentos de volatilidad extrema. Para el inversor español, que suele entrar en estos fondos a través de brókers o fondos de inversión, la recomendación es clara: no dejarse llevar por el pánico y entender que el bitcoin es un activo cíclico.

Quien compró en los 100.000 dólares y ahora vende en los 60.000 está materializando una pérdida del 40% que quizá no se habría producido si hubiera esperado. La historia muestra que, en los ciclos anteriores, el bitcoin ha recuperado y superado sus máximos, aunque el plazo puede ser de meses o incluso años. Si su perfil de riesgo y horizonte temporal se lo permiten, aguantar podría ser una opción más sensata que vender en el peor momento.

Lo que conviene vigilar

Todo dependerá de si el bitcoin logra estabilizarse en la zona actual o sigue cayendo. Los soportes clave están en 55.000 y 50.000 dólares. Si las salidas de los ETF continúan al ritmo actual, es probable que veamos nuevos mínimos. Por el contrario, si la sangría se detiene y el precio comienza a consolidarse, podríamos estar ante el suelo de esta corrección.

Además, cualquier señal de cambio en la política monetaria de la Reserva Federal (un recorte de tipos, por ejemplo) o un nuevo catalizador regulatorio (como la claridad sobre stablecoins) podría revertir el sentimiento. Hasta entonces, el miedo y el pánico mandan, y los números rojos son la tónica dominante.

Para el inversor, el mantra sigue siendo el mismo que en 2022: no inviertas más de lo que estés dispuesto a perder y no tomes decisiones emocionales. Porque si hay algo que enseña el bitcoin es que los momentos de máximo pánico son, a menudo, las mejores oportunidades de compra; pero también los de mayor dolor.