BlackRock vuelve a mover ficha en el mercado de los ETF de bitcoin. El gigante de la gestión de activos ha registrado un nuevo producto que promete algo que hasta ahora no ofrecía ningún fondo cotizado de la criptomoneda reina: pagar ingresos periódicos al inversor. Se llama Bitcoin Premium Income ETF (BITA) y su proposición es tan sencilla como atractiva: exponerse al bitcoin, pero con un extra mensual en forma de dividendo.

¿Cómo genera ingresos el BITA?

El truco está en las opciones. El fondo no se limita a comprar bitcoin al contado, sino que emplea una estrategia conocida como covered call (venta de opciones de compra cubiertas). En cristiano: el ETF compra bitcoin directamente y, al mismo tiempo, vende opciones de compra sobre ese mismo activo. A cambio de vender el derecho a comprar sus bitcoins a un precio determinado (el strike), el fondo cobra una prima. Esa prima es la que se reparte entre los inversores en forma de ingresos periódicos.

Eso sí, la estrategia tiene un coste. Al vender opciones de compra, el fondo limita su potencial de revalorización por encima del precio strike. Si el bitcoin se dispara, el inversor del BITA no capturará toda la subida, porque estará obligado a vender a ese precio menor. Es un clásico trade-off: ingresos recurrentes a cambio de renunciar a parte de las posibles ganancias de capital.

¿Por qué es importante este movimiento?

Que BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo con más de 10 billones de dólares bajo gestión, apueste por un producto así tiene varias lecturas. La primera, que la demanda institucional por el bitcoin no se limita a la mera exposición pasiva. Cada vez más inversores buscan instrumentos que generen rentas, especialmente en un entorno de tipos de interés que, aunque ha subido, sigue siendo incierto tras años de tipos cero.

La segunda lectura es de madurez del mercado. Los ETF de futuros y los de contado ya están asentados. El siguiente paso natural es la sofisticación: productos que permitan jugar con la volatilidad del bitcoin para obtener ingresos. BlackRock no es el primero en hacerlo —ProShares ya lanzó un fondo similar—, pero su tamaño y su capacidad de distribución le dan a este lanzamiento un peso cualitativo diferente.

Además, la noticia llega en un momento en el que el bitcoin cotiza en torno a los 62.747 dólares, lejos de sus máximos históricos, pero con una volatilidad que sigue siendo muy elevada. Precisamente, la alta volatilidad hace que las primas de las opciones sean jugosas, lo que hace más atractiva la estrategia de covered call. Cuanto más volátil sea el activo subyacente, más caras son las opciones que se venden y, por tanto, mayores los ingresos potenciales.

Riesgos y perfil del inversor objetivo

Este producto no es para cualquiera. El inversor del BITA debe ser consciente de que está intercambiando upside ilimitado por un flujo de caja predecible. En mercados fuertemente alcistas, el fondo rendirá por debajo del bitcoin al contado. En mercados laterales o bajistas, en cambio, las primas de las opciones amortiguan la caída y proporcionan una rentabilidad positiva aunque el precio apenas se mueva.

BlackRock apunta, probablemente, a inversores que ya tienen exposición a bitcoin —o quieren tenerla— pero que buscan reducir la volatilidad de su cartera y generar ingresos mensuales. Es un perfil más conservador dentro del mundo cripto, pero igualmente institucional. También podría atraer a fondos de pensiones o aseguradoras que necesitan flujos de caja recurrentes para cubrir sus pasivos.

El BITA se suma así a la creciente lista de productos que BlackRock ha lanzado en el espacio cripto, después de su exitoso ETF de bitcoin al contado (IBIT) que ha acumulado decenas de miles de millones en activos desde su lanzamiento. La compañía demuestra que no se conforma con ser el primero, sino que quiere cubrir todo el espectro de necesidades de sus clientes.

Qué vigilar de ahora en adelante

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) aún debe dar su visto bueno para que el BITA comience a cotizar. Dado que se trata de un ETF basado en opciones sobre un activo que ya cuenta con ETF aprobados (el IBIT), es probable que el proceso regulatorio sea más ágil que el de los primeros fondos de bitcoin al contado, aunque nunca se puede dar por descontado. Habrá que seguir de cerca el registro oficial y la fecha de lanzamiento.

También será interesante ver la acogida del mercado: cuánto capital capta en sus primeras semanas y qué prima de ingresos termina ofreciendo realmente. Competidores como ProShares ya han demostrado que existe demanda para estos productos, pero la pregunta es si el sello de BlackRock llevará el volumen a otra dimensión.

En cualquier caso, el mensaje es claro: la industria financiera tradicional sigue encontrando formas de empaquetar el bitcoin para distintos tipos de inversores. Y los que quieran cobrar un 'sueldo' mensual por sus tenencias de bitcoin tienen, desde hoy, una opción más sobre la mesa.