Mientras el debate sobre Velo Protocol gira en torno a listados y tarjetas de débito, hay una pieza de su arquitectura que apenas se menciona en español y que conecta al proyecto con la historia política más caliente del sector: Velo tiene integrada USD1, la stablecoin de World Liberty Financial, la empresa cripto vinculada a la familia Trump. El acuerdo es real, está publicado por la propia compañía y tiene implicaciones en las dos direcciones.
Qué se acordó exactamente
La colaboración se anunció el 22 de diciembre de 2025. Velo integró USD1 —descrita como una stablecoin regulada y respaldada por el dólar estadounidense— dentro de sus capas de liquidez y liquidación. Dicho de forma llana: USD1 pasó a ser uno de los dólares digitales con los que se mueve y se liquida valor dentro de la red del proyecto.
Según la descripción oficial, la integración refuerza cuatro frentes: la utilidad de USD1 dentro del ecosistema, la infraestructura PayFi que une pagos, divisas y activos digitales en una sola capa, la distribución a través de la superapp y los programas de fidelidad, y la base institucional del proyecto mediante vías financieras alineadas con el cumplimiento normativo.
Un detalle técnico que importa más de lo que parece: USD1 la emite BitGo Trust Company, un custodio regulado en Estados Unidos. No es un token improvisado por una startup; la custodia está en manos de una entidad con licencia, y eso es precisamente lo que permite a un proyecto de pagos incorporarla sin asumir un riesgo reputacional inmediato.
Por qué le interesa a Velo
El proyecto opera en corredores del sudeste asiático, donde el problema no es la tecnología sino la liquidez en dólares. Cualquier red que quiera liquidar pagos entre países necesita un dólar digital fiable y con profundidad. Añadir una stablecoin más a la caja de herramientas reduce la dependencia de una sola y mejora las rutas de liquidación.
Conviene recordar además quién está detrás de Velo, porque suele pasarse por alto: el proyecto cuenta con el respaldo estratégico de CP Group, uno de los mayores conglomerados multinacionales de Asia. Ese es el tipo de socio que explica por qué la aproximación del proyecto insiste en la utilidad por encima de la especulación y en construir sobre vías con licencia en lugar de esquivarlas.
El otro lado de la moneda
Ahora la parte que un análisis honesto no puede omitir, porque el ecosistema de USD1 ha atravesado meses turbulentos.
La stablecoin en sí ha crecido con fuerza: alcanzó alrededor de 4.500 millones de dólares de suministro en circulación durante el primer trimestre de 2026, uno de los despegues más rápidos que se recuerdan para una stablecoin respaldada por dinero fiat, con cerca del 40% de ese suministro activo en BNB Chain.
Pero alrededor han pasado tres cosas relevantes:
- HTX retiró USD1 de su plataforma con efecto del 7 de junio de 2026, convirtiendo los saldos de sus usuarios a USDT en proporción uno a uno. El exchange acusó a World Liberty Financial de congelar direcciones asociadas a la plataforma.
- El trasfondo de aquel choque fue regulatorio: el Reino Unido sancionó el 26 de mayo de 2026 a Huobi Global S.A., una sociedad panameña ligada a HTX, señalando la presunta facilitación de más de 1.500 millones de dólares en flujos destinados a eludir las sanciones sobre Rusia.
- La parte financiera tampoco ha sido plácida: AI Financial, el brazo de pagos de World Liberty Financial, registró unas pérdidas netas de 271,5 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, arrastrado por su fuerte exposición al token WLFI.
Y ese token cuenta su propia historia: WLFI cotiza a 0,0559 dólares, un 83,1% por debajo de su máximo histórico de septiembre de 2025, con una capitalización que ronda los 1.776 millones.
Qué significa esto para Velo, en la práctica
Hay que separar dos cosas que se confunden con facilidad. Una es USD1 como stablecoin, emitida y custodiada por BitGo, con respaldo en dólares. Otra es el ecosistema WLFI y su token, sometido a la volatilidad política y de mercado. Velo integró lo primero, no lo segundo. Los problemas del token WLFI no afectan mecánicamente al respaldo de la stablecoin.
Dicho eso, la exposición existe y es de dos tipos. La primera es reputacional y política: una infraestructura de pagos que se apoya en un activo asociado a la familia presidencial estadounidense hereda parte de ese ruido, para bien y para mal. La segunda es de continuidad operativa: si una stablecoin sufre retiradas de plataformas importantes —como ocurrió con HTX— cualquier red que la utilice como vía de liquidación debe tener alternativas listas.
La lectura equilibrada es que Velo hizo lo razonable: sumar una opción más de liquidación en dólares, emitida por un custodio regulado, sin apostarlo todo a ella. Su arquitectura contempla varias vías y varias cadenas —opera sobre redes como BSC, Solana, Polygon, Arbitrum y Optimism—, precisamente para no depender de un único punto.
El dato de mercado que conviene seguir
Al margen de USD1, el token del proyecto mantiene el pulso de los últimos días. VELO cotiza a 0,003541 dólares, con una caída del 0,75% en la jornada pero un alza del 5,7% en el último mes, y una capitalización de 62,2 millones.
Lo interesante sigue estando en el volumen: 1,36 millones de dólares en veinticuatro horas. Es la señal a la que había que prestar atención, porque hace apenas dos días rondaba los 800.000 y ahora se mantiene por encima del millón. Que la actividad se sostenga, y no sea un pico de un día, es lo que de verdad cambia el perfil de liquidez de un activo de esta capitalización.
Qué vigilar
- Si USD1 recupera plazas tras la salida de HTX y cómo evoluciona su suministro en circulación.
- Qué peso real tiene USD1 dentro de las liquidaciones de Velo frente a USDT y USDC, que son las que mueve la superapp.
- La evolución de World Liberty Financial, cuyo ruido político puede salpicar a cualquiera que use su stablecoin.
- El volumen de VELO: si aguanta por encima del millón varias semanas, mejora el principal argumento en contra del proyecto.
La conclusión es que Velo tiene una carta que casi nadie menciona al hablar del proyecto: está enchufado a una de las stablecoins de mayor crecimiento del último año, con custodia regulada y con el respaldo estratégico de un conglomerado asiático de primer nivel. Es una ventaja competitiva real. Pero viene con una etiqueta política pegada, y en cripto esa etiqueta puede sumar mucho o restar de golpe según sople el viento en Washington.