Ethereum cotiza en estos momentos cerca de los 1.919 dólares, y todo el foco está puesto en los flujos de los ETF spot de ether. El producto ETHA de BlackRock ha absorbido 45,3 millones de dólares en una sola jornada, una cifra que supera lo visto hasta ahora en este tipo de vehículos. La pregunta que flota en el aire es si esta oleada de inversión institucional puede empujar a ETH hasta la resistencia psicológica de los 2.000 dólares.

BlackRock, el gigante que mueve los mercados

El fondo cotizado ETHA, lanzado por BlackRock el pasado verano, ha ido ganando tracción entre los inversores institucionales. Ayer mismo, los datos de flujo mostraron una entrada neta de 45,3 millones de dólares, la mayor registrada en un solo día desde su creación. Este movimiento contrasta con los flujos más modestos de otros emisores de ETF de ether, como Fidelity o Grayscale. Que BlackRock lidere la absorción de capital no es baladí: la gestora neoyorquina cuenta con una reputación y una red de distribución que suele anticipar tendencias largas en el mercado de criptoactivos.

En paralelo, los ETF de bitcoin también registraron entradas, pero por debajo de los 45 millones. El IBIT de BlackRock, el más grande del mundo, sumó alrededor de 30 millones, lo que deja a Ethereum como el activo preferido por el flujo neto ese día. Esto podría interpretarse como una rotación sectorial dentro de las criptomonedas, con el ether capitalizando parte del interés que antes se concentraba en bitcoin.

El precio de ETH y la batalla por los 2.000 dólares

Con ETH en 1.919 dólares, la barrera de los 2.000 dólares se encuentra a poco más de un 4%. Sin embargo, la historia reciente muestra que ese nivel ha actuado como resistencia en varias ocasiones durante las últimas semanas. Para que Ethereum supere ese techo, no basta solo con entradas en ETF: hace falta un catalizador más amplio, ya sea macroeconómico (como una decisión de la Reserva Federal) o un evento propio de la red (una actualización importante, un aumento significativo de la actividad en DeFi o capa 2).

Los datos on-chain ofrecen una lectura mixta. Por un lado, el número de direcciones activas diarias ronda un millón, lejos de los picos de 2021. Por otro, el suministro de ether ha entrado en ligera inflación en las últimas semanas, lo que presiona a la baja el precio si la demanda no acompaña. La quema de comisiones, que redujo el suministro durante el bull market de 2021, ahora es menor debido a la caída en la actividad de la red.

El mercado de futuros tampoco muestra un optimismo desbordado. La tasa de financiación de los contratos perpetuos se mantiene cerca de cero, indicando que los traders especulativos no están apalancándose agresivamente al alza. En este contexto, la entrada de capital institucional a través de ETF puede ser la fuerza que rompa el estancamiento, pero el camino no está exento de riesgos.

¿Qué significa esto para el inversor español?

Para los inversores hispanohablantes, el seguimiento de los flujos de ETF es una herramienta valiosa para entender la demanda institucional. A diferencia de los movimientos intradía orquestados por ballenas o exchanges, las entradas en ETF suelen representar capital paciente, con horizontes de inversión más largos. Si BlackRock mantiene este ritmo de acumulación, es probable que veamos una presión compradora sostenida que ayude a estabilizar el precio de ETH por encima de los 1.800 dólares y allane el camino hacia los 2.000.

Sin embargo, es prudente recordar que los ETF no son una varita mágica. En el mercado de bitcoin, la aprobación de los ETF spot en enero de 2024 provocó un rally hasta los 73.000 dólares, pero después vino una corrección que llevó al BTC a los 56.000. El ether podría sufrir un patrón similar: un repunte inicial seguido de una fase de consolidación o incluso una caída si las condiciones macro se deterioran.

Bitcoin cotiza hoy sobre los 64.034 dólares, lo que deja al mercado general en un tono moderadamente alcista. La correlación entre BTC y ETH sigue siendo alta (por encima del 0,8), de modo que un movimiento brusco en la criptomoneda reina arrastraría a Ethereum en la misma dirección. Si BTC supera los 66.000, es probable que ETH intente el asalto a los 2.000.

El factor BlackRock: señal de confianza a largo plazo

Más allá del precio, el hecho de que BlackRock esté acumulando ether de forma activa envía una señal de confianza en el activo como clase de inversión a largo plazo. Larry Fink, consejero delegado de la firma, ha manifestado en varias ocasiones su interés en la tokenización y en el papel de Ethereum como plataforma de contratos inteligentes. Si BlackRock ve valor en ether, es probable que otros gestores de activos sigan su estela.

Sin embargo, no todo es color de rosa. La SEC aún mantiene una postura ambigua sobre la clasificación de ETH como commodity o valor, y cualquier cambio regulatorio podría afectar la demanda de los ETF. En Europa, la regulación MiCA ya proporciona un marco claro para los criptoactivos, pero en Estados Unidos la incertidumbre persiste. De momento, los flujos de ETF son un indicador alcista, pero conviene vigilar el volumen de salidas: si en los próximos días se producen retiros masivos en ETHA o en otros fondos, el sentimiento podría tornarse bajista.

En resumen, Ethereum se encuentra en una encrucijada. Los 45,3 millones de dólares de entrada en el ETF de BlackRock son una inyección de optimismo, pero para que ETH rompa los 2.000 dólares hará falta que confluyan más factores: una mejora del sentimiento macro, un aumento de la actividad en la red y, sobre todo, que Bitcoin no dé un paso atrás. El inversor español haría bien en seguir de cerca los flujos de ETF diarios y la evolución del BTC, sin dejarse llevar por el ruido a corto plazo. La paciencia, como siempre en cripto, puede ser la mejor aliada.