Bitcoin es una red de dinero digital que funciona sin un banco central. En lugar de una entidad que lleva las cuentas, miles de ordenadores repartidos por el mundo mantienen el mismo registro compartido de quién tiene qué. Ese registro es la cadena de bloques.

El problema que intenta resolver

Antes de Bitcoin, enviar dinero por internet exigía confiar en un intermediario que validara la operación. Bitcoin propuso otra vía: un sistema donde las transacciones se verifican por consenso y quedan registradas de forma que reescribirlas resulta extremadamente costoso.

Escasez programada

Solo existirán 21 millones de bitcoins. La emisión se reduce a la mitad cada cierto tiempo en un evento conocido como halving. Esa escasez es parte de su propuesta de valor, aunque no garantiza nada sobre su precio.

Riesgos que conviene tener claros

  • Volatilidad alta: el precio puede caer con fuerza en poco tiempo.
  • Responsabilidad propia: si pierdes el acceso a tu cartera, no hay un servicio de atención que te lo devuelva.
  • Incertidumbre regulatoria según el país.

Entender estas bases es el primer paso. A partir de aquí, lo sensato es ir despacio y no invertir más de lo que puedas permitirte perder.